¿Eres de esas personas obsesionadas con la comida, el peso y la imagen corporal?, ¿te sientes angustiado, avergonzado o culpable por tu alimentación?, ¿realizas dietas con frecuencia sin obtener los resultados deseados?, ¿vives con miedo intenso a aumentar de peso?, ¿comes en exceso o no comes lo suficiente?.
Estas pueden ser señales de un Trastorno de la conducta de la Alimentación (la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón,...).
Los Trastornos de la Alimentación 'NO SON' un estilo de vida, son problemas muy serios que pueden afectar la capacidad del cuerpo para obtener una nutrición adecuada. Esto puede provocar problemas de salud tales como enfermedades cardíacas y renales, o incluso la muerte.
Juntos trabajaremos pautas de alimentación y buenas costumbres de vida saludable, con un objetivo final, que estes 'delgad@ pero san@'.
"Nadie dijo que el camino sea fácil, pero toda recompensa requiere un esfuerzo".
Antes de perder el tiempo con las peligrosas "dietas milagro", muchas de ellas con riesgos para tu salud y con altas posibilidades de sufrir efecto rebote, deberías revisar tus menús y apostar por el Plato para Comer Saludable.
"El Plato de Harvard", también llamado "El Plato para Comer Saludable", está creado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Se trata de una guía para crear comidas saludables y equilibradas nutricionalmente.
Para hacer fáciles y entendibles las pautas que proporcionan, toman como referencia un plato, aunque las recomendaciones pueden aplicarse a todo tipo de comidas, ya sean servidas en un plato o empaquetadas para llevar en la merienda o almuerzo.
Según Harvard, la mitad de tu plato debe estar compuesto por frutas y vegetales. Deben estar presentes en la mayoría de las comidas de una manera y otra, tanto en variedad de productos como en colores. Hay que tener presente que esta guía no incluye la 'patata' como vegetal por su efecto negativo en el azúcar en sangre.
Igualmente importante es consumir una variedad significante de granos integrales, representado por una cuarta parte del plato, y que deben consumirse en forma de pan integral, arroz integral, pastas integrales, quinoa, avena, cebada... Los granos refinados, empleados en el pan blanco o el arroz blanco, deben limitarse ya que poseen también un efecto negativo en el azúcar en sangre y la insulina.
La proteína debe suponer el 25% del plato. Harvard recomienda ingerir proteínas saludables y versátiles, preferentemente procedentes de pescados, aves, legumbres y frutos secos. Las carnes rojas, carnes procesadas como los embutidos, salchichas o el bacon, los quesos y el tocino, pese a que también aportan proteínas, deben limitarse en la dieta.
Y por último, la Escuela de Salud Pública de Harvard recuerda que debemos consumir con moderación aceites vegetales saludables, como el aceite de oliva, de soja, de maíz o de girasol, tanto para cocinar como para aliñar, así como evitar la mantequilla y aquellos aceites parcialmente hidrogenados, los cuales contienen las grasas trans no saludables. Tomar agua, té, café o infusiones con poco o nada de azúcar. Limitar el consumo de leche y derivados lácteos a una o dos porciones al día, mientras que en el caso de los zumos, solo un vaso pequeño, evitando las bebidas azucaradas.